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Es el racismo un elemento injertado profundamente
en nuestra sociedad, con espinas, ramas y raíces
que se retuercen en lo más hondo de nuestro día
a día, de tal manera que no somos o no queremos
ser conscientes, como las bolsas de dinero que veía
Paquirrín caer en sus bolsillos, los cuernos que
te pone una novia o las sonrisas de hiena que se esconden
en los políticos que tan bien venden milagros y,
sobre todo, obras. Cuantas más, mejor.
¿Tan
difícil es ver que a las personas no nos diferencia
el color de la piel? Son las culturas y nosotros mismos
lo que nos hace diferentes, pero, primero por miedo a
lo desconocido y luego por desconocer qué puede
dar miedo, acabamos dejandonos llevar por la marea del
pasotismo, los ascensores con botones y los huevos con
chorizo, sin apenas pararnos a pensar o por lo menos intentar
entender. Mientras el odio aumenta exponencialmente, el
precio de los pisos se mantiene, los principes azules
procrean y el sevilla gana por segundo año consecutivo
la Copa de la UEFA, y si te paras a mirar, entre brasileños
mulatos, rusos ortodoxos y negros musulmanes, el fútbol
puede ser hasta algo bonito que nos demuestra que la unión
interracial es positiva y más que posible. Todo
eso si no tienes en cuenta que se explota a gente de todo
el mundo para fabricar material deportivo, y que casualmente
suelen ser la mayoría personas de razas diferentes
a la blanca.
Pero
no se me pongan tristes que las cosas no son tan negras
como las pintan, siempre hay solución y consiste
en poner cada uno un poco de su parte.
Y
hablando de negros, el "negro" que nos hace
los Inpeipers nos ha comentado que se está cociendo
algo para fechas recientes, así que estén
preparados y no quiten ojo de este, su fanzine.
Stay
tune!
O
algo.
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