¿Qué es Dios?¿Quién es Dios?¿Se podía considerar que es un "Qué" o un "Quién"?¿Podría ser un "Cuándo"?.
La respuesta es muy sencilla. Podría ser cualquier cosa, persona, momento o método. Dios el concepto más subjetivo de todos los que manejamos, omitiendo el concepto "yo".
Durante miles de años las civilizaciones y las diferentes culturas se han escudado bajo este concepto como estandarte para imponerse a los otros puntos de vista, y sin que nos diéramos cuenta de que es una cuestión de orgullo y egocentrismo.
Y es así como llegamos a una conclusión casi lógica: cada uno somos nuestro propio Dios. Tenemos un Dios personalizado con atributos, poderes y maldiciones adaptadas a nuestras necesidades, gustos y temores.
Cuando hay algo que no entendemos se dice que se le atribuye a Dios, cuando a lo que se le debería atribuir es a nuestro desinterés o a nuestra propia incultura. Hay muchos colectivos que sustituyen la palabra Dios por Extraterrestres, Naturaleza, Energías, Fantasmas, Dinero o Televisión. En todos los casos aciertan porque todos esos nombre son producto del propio ser humano, e incluso de la monotonía de nuestras vidas.
Dios es un señor con barba blanca, un regordete sonriente, una colérica señora azul con multitud de brazos o un trozo de madera que se saca una vez al año para que se airee, y a la vez está en nuestros corazones, en las pequeñas cosas, en los edificios protegidos, en las ratas o en todo. En resumen como nosotros y está donde estamos nosotros.
Dios es algo que se transmite culturalmente y es una sensación individual natural de miedo, paz o comprensión. Dios es blanco de chistes, de oraciones, de canciones, de acciones y de conflictos. En general de todas las cosas que hacemos nosotros, mientras que Dios no hace nada o lo hace todo según la persona que te lo cuente.
Dios es una personificación de un concepto en la mente de cada persona, igual que los anuncios de la regla o de las drogas, pero que se emite las 24 horas del día. No hay quien se libre de Dios en esta sociedad en la que se acuñan expresiones tan poco laicas como "aDiós", "si Dios quiere" o "por Dios".
Lo realmente interesante es que siempre nos basamos en el testimonio que deja una persona en un "libro sagrado", donde se narra y se explica todo la mecánica de la religión en sí. Ese testimonio es el de una sola persona que escribe el libro, de manera que lo que hacemos es estar de acuerdo con el Dios de un solo individuo. En mi modesta opinión, para leer un libro tan útil como la Biblia, el Corán o cualquiera de los otros textos sagrados, prefiero recurrir a el refranero o las Fábulas de Esopo.
En cualquier caso, el mundo es indeciso y no sabe qué hacer ni con qué Dios quedarse. Para todos ellos me autoproclamo Dios. Prometo ser implacable y benevolente, y en cualquier caso estar cerca de vosotros siempre. Por este motivo y como Dios que soy, voy a crear el primer editorial interactivo de Ojo de Pez, así que a lo largo de esta quincena podréis hacer vuestras ofrendas, rezos, peticiones y preguntas en los comentarios que acompañan a este texto.
Dios os escucha hijos míos.
Fdo: Dios.