...sombaadi seeeeeift miiii... chuchu moumen lais te güomen... ¿eh? ¿quién es este tío? ¡¡Oivá, si es el lector!! Rayos, ya no recordaba que a esta hora tocaba hablar sobre el editorial... me han cogido en un momento que... bueno, no importa. Me presentaré (no confundan con precintaré): soy expertólogo en miticología avanzada. Pueden llamarme mytic advance, que tiene asi como un toque moderno de videoconsola y tal. No importa: no me llamen, que soy anónimo, corcho. Hoy les hablaré sobre la intrínseca metarrealidad en la hermenéutica de lo mítico en la historia (no se asusten: esta pedantería es sólo para vacilar).
Hoy vamos a hablar sobre lo mítico... bueno, ¡voy a hablar yo!, ¡ustedes se van a callar!, ¿entendido?... ¡já!... en la educación actual hay que imponerse desde el primer momento, porque si no... bueno, ¿saben qué significa mítico? Es muy estúpido decir que viene del latin "mithicus" "misthicus", "misthus", "micus" o cualquier chorrada del estilo. Algo mítico es algo que fue expléndido, único, irrepetible, admirable, desciporrante, genuíno, algo... algo... ¡algo mítico! Algo amado por todos o por gran parte de la población mundial, algo que nos hace emocionar, sentir sensaciones iniMAGINables, algo adorable, respetable, no-delcenable... ¿necesitan más para saber qué es mítico? Lo mítico es un sentimiento que se lleva dentro, es como el amor: se siente cuando se experimenta. Pero estoy seguro de que todos tenemos un algo al que otorgar el rango de mítico. Plantearé una pregunta práctica para que la vayan pensando: ¿por qué humor amarillo es MÍTICO y, sin embargo, el Gran Prix no lo es tanto? Quizás la respuesta la hallemos en el siguiente estudio científico que demuestra que las cosas se hacen míticas cuanto más jóvenes somos. Y eso es debido a nuestra mirada inocente: el ver algo nuevo por primera vez nos hace otorgarle el listón de mítico. Por ello no nos sorprenden las pruebas del Gran Prix: sólo podemos mitificar ese programa por ser presentado por Ramón García y por sus vaquillas. Eso explica también por qué Elvis es el Rey del Rock: básicamente porque fue de los primeros (por muchas otras cosas, claro, que no me peguen sus fans, por favor). Aunque el factor clave de lo mítico es la peculiaridad, lo que hace único a una persona: Eugenio es un mito porque no hay nadie que explique los chistes como él y por ser el primero en hacerlo; lo mismo pasa con Bud Spencer y sus peculiares cachiporrazos. Bruce Lee es mítico; Jackie Chan es un aprendiz, por ser el segundo en hacer lo que hacía Bruce. Lo mismo con Maradona y Jordan. Bien, sólo falta cuadrar una cuestión importante sobre lo mítico: ¿quién demonios denomina qué es mítico y qué no es mítico? Nosotros, la sociedad, los grupos sociales, generación tras generación vamos cambiando nuestros mitos. Para unos, son míticos Barrio Sésamo, Willy Fox, la abeja Maya, Oliver y Benjí, Heidi... para otros las Tortugas ninja, Doraemon, Dragon Ball, Inspector Gadget... y para otros lo será/lo es Pokémon, Shin Chan, etc.
Bueno, tras esta aburrida y cuestionable enumeración de mitos infantiles me despido. Aunque piensen que con los juegos de fútbol pasa lo mismo: para unos mítico es el Match Day 2, otros el Kick Off, y otros el Pro Evolution. Reflexionen y sientan lo mítico: es una sensación muy agradable para el organismo (que no orgasmismo, ojo, no confundir).
Fdo: Miticólogo anónimo.