Hola amigos. Les escribo desde un armazón metálico con forma de CUBO y una serie de botones que indican números (desde el -1 hasta el 15). No, señores, no estoy encerrado, como estarán pensando, en una postal con una imagen de Venecia ni tengo la cabeza metida dentro de una bolsa del supermercado Caprabo. La verdad, no sé cómo he llegado a esta situación. Lo último que recuerdo es estar sentado al borde de un acantilado, tarareando una vieja canción y degustando una sabrosa galleta de chocolate fabricada por mi señora madre. Esto pasó cuando tenía tres años, el resto de mi vida es un enorme borrón en mi cabeza. Es una maldición llevar la cara pintada durante toda mi vida.
Supongo que algunos de ustedes, amantes del cómic y del humor, habrán visto la película "Cube". Esta película trata de un cubo en el que está encerrada un grupo de gente, entre ellos una mujer con amplios conocimientos matemáticos (no en vano afirma ser la hija del número 5), una muchacha embarazada anoréxica que quiera abortar para bajar de peso, un deficiente mental (claro homenaje a la Santa María de Colón), un señor que cree estar poseído por todos los miembros del grupo Police y la escritora Agatha Christie. Estas personas están encerrados en un cubo y no encuentran explicación, cuando lo lógico es preguntarse quién los había tirado allí, o si en algún momento fueron basura, o que tamaño debían de tener ellos para caber en un cubo.
Reproduzco un diálogo del maligno film:
El hombre: Estoy en un cubo.
La mujer embarazada: No sé que hacemos aquí.
El hombre: Perdona, debí decir "estamos en un cubo".
La matemática: ¿Estamos elevados a tres?
La mujer embarazada: ¿Cómo puedes ser tan egocéntrico? (Se besan)
Agatha Christie: Yo sé quién es el asesino.
Todos se miran en silencio, durante unos instantes. El hombre vuelve a tomar la palabra.
El hombre: Matémosla.
Y así se descubre quién es el asesino.
No entendí nada de esta película. Pero ahora, que me siento en el mismo lugar que ellos, puedo entenderlos perfectamente. Diantres, en verdad me hallo atrapado en un cubo. Que además cambia de posición cada cierto rato… y de cuando en cuando me reta con una serie de trampas que debo superar. Trampas como esta:
Un hombre abre una de las compuertas del cubo y me increpa:
- ¿A qué piso?
- Pise usted dónde le apetezca.
- ¿Baja o sube?
- Da vueltas. ¿Conoce el cubo de Rubik?
- Por supuesto.
- Tome uno.
Se lo ofrecí gentilmente y se fue. Touché.
No sé si algún día saldré de aquí. Puede que no. Puede que nunca lo haga. El caso es que he tenido que romper todos mis compromisos con el exterior. Mi participación en la película "Obaba", aunque según me han comentado es una decepción, no salen los 40 ladrones. Mi colaboración en el programa "Muchoviaje" haciendo de maleta que lleva a todas partes la conductora. Y lo más importante, mi intervención en el programa "Pasapalabra" (¡¡Quién iba a pensar que la ruleta final fuera a enfermar de apendicitis!!). Mi… en efecto, la nota Mi, debía sustituirla por una noche.
Muchos se preguntarán como estoy escribiendo esto si estoy dentro de un cubo. Yo también.
Se ha abierto la puerta, creo que voy a salir.
Claudio Buenafuente Merín