OJODEPEZ Nº37

Tras un parón obligado, Ojodepez vuelve a la carga, así que, aquí estamos, y es que este fanzine no para, y una muestra de ello es el número que os ocupa: Traumas infantiles.

¿Quién no ha sufrido algún trauma en su tierna infancia? Todo el mundo, si no Freud se habría comido los mocos. Aunque a falta de mocos (que por lo visto en el siglo XIX estaba muy mal visto comérselos, algo que no llego a comprender) se comieron unas cuantas sustancias psicotrópicas, porque no hay más que leer un poco de su obra para saber que o bien se tiraba el día colocado o bien estaba loco de atar... lo que me lleva a una serie de consecuencias que prefiero no plantearme, así que me quedo con la opción psicotrópica. Y es que Freud daba mucha importancia a la infancia, como Michael Jackson, sólo que no montaba un parque de atracciones en casa para agasajar a jóvenes efebos, o sí, quién sabe.

La infancia es esa etapa de nuestra vida que forja nuestra forma de ser, nuestra personalidad, nuestro yo o tu tú, en tu caso, lector. Si, la infancia es el elemento que define tu tú, porque si es mi yo, será tu tú, porque no puede ser tu yo, si es mi yo… o tu yo o yo yo o yo plait, o lo que sea. Y es que son esos miedos, esas experiencias negativas y esas emociones reprimidas en tu infancia los que provocan que te comportes de una manera u otra. Quizá sea bueno que te lo plantees, a lo mejor sacas algo de provecho. Lo que me hace pensar cómo habrán sido las infancias de Bin Ladden, Terelu o J.J. Benítez… seguro que terribles.

Normalmente no nos lo planteamos, pero esos traumas están ahí, en el interior de nuestro subconsciente, como una canica que rueda por nuestra mente y golpea de vez en cuando en nuestra personalidad, como una corriente de aire que azota los lugares más recónditos de nuestras pasiones. No, no estoy hablando de sexo (bueno, si fuera Freud estaría hablando de sexo porque para él todo era sexo), estoy hablando de todas esas experiencias que hacen que te comportes como lo haces, lector, que a veces eres muy malo y lo sabes.

Una vez que todo esto ha quedado claro y has prometido meditar sobre ello, vamos a ver lo que han preparado los colaboradores de este dicharachero fanzine.

Fdo. El tio que se cree John Wayne Gacy. ¡Calla, niño!