OJODEPEZ Nº28

¿Se han preguntado, pequeños adictos a la morfina desnatada, qué sería de nuestras insulsas vidas sin las palabras? Llenas de hiatos, de diptongos, de dobles y triples sentidos que provocan esos terribles malentendidos que nos cosquillean la barriga de felicidad cuando vemos un capítulo de Seinfield, ¡que maravilla!

Sin duda está en lo cierto, nuestra vida sería una puta mierda sin ellas, pero eso para algunos dibujantes de ODP no sería variar mucho, así que pensamos (es un decir), ¿y qué tal un especial sin palabras? Todo el mundo se quedó callado para hacerse el gracioso (el humor flota en nuestro fanzine como polvo de ángel), pero nuestro editor gruñón, como buen editor gruñón carece de todo sentido del humor y del decoro y lo tomó como una mayoría aplastante de la moción. Así que ya ven, nos vimos embarcados, sin comerlo ni defecarlo en un fiero proyecto de gorilísticas (¡ay, las palabras molan hasta inventadas!) dimensiones, hacer reir y soñar sin pronunciar esas bellas consonantes y vocales que solemos escribir con tan poca destreza ortográfica en los cómics. Y si nuestros intentos por hacerles reir ya son lamentables usándolas, ¡imagine cómo lo pasarán de mal nuestros sufridos dibujantes intentando sacarles una carcajada con la cremallera echá!

Jejeje, sin duda ese padecimiento promete morbo y eso SÍ que es divertido. Bueno, bueno, este editorial se acaba y no quisiera abusar de las palabras precisamente hoy, solo decirles, damas y cabarets, que no se pierdan, bajo ningun concepto, el fantástico número que prosigue a este. Solo puedo adelantar que va a ser de los que hacen historia. Por cierto, la abuela ha perdío el mechero.

Advertencia: al que escriba en su cómic se la corto. Fdo. editor gruñón.