Camerucita Roja
© Claudio Buenafuente

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Un cuento basado en hechos reales y en hechos céntimos de Claudio Buenafuente. Todos los nombres y hechos han sido modificados por puro aburrimiento. Pero no ese aburrimiento de poner la televisión y solo ver programas de mano del festival de Benicassim, sino un aburrimiento como el del mismísimo Carlos Gardel.

Érase una vez un chavalín llamado Claudio Buenafuente, que había ido de vacaciones, como solía hacer todos los años, al fantástico continente tricelaico. Allí, como era tradición, su madre le hizo un regalo de cumpleaños. En las celebraciones anteriores, Claudio solía recibir presentes tales como: como, siento, hablo o peleo, pero ese año recibió algo un tanto extraño: un osito de peluche de 200 metros cuadrados. Claro que su madre era disléxica, y solía confundir "osito de peluche" con "cámara de gas". El niño, en su sana inocencia, no había visto nunca un animalito de peluche, así que no puso en duda la veracidad de las palabras de su madre.

Ese verano fue divertido. El chaval jugaba y jugaba con su nuevo juguete y eso era suficiente. Pronto, comenzó a notar que sus antiguos amigos le tenían envidia. Iba al parque a jugar, y estos, en cuanto se acercaban a su juguete, se hacían los muertos. Además, creo que les gustaba seguir el método Stanislavsky, pues nunca más volvieron a levantarse de la tumba. Pero, a pesar de esto, Claudio era feliz pues, solo él, tenía un juguete tan divertido. Durante los meses siguientes destrozó numerosas camas, al intentar dormir abrazado a su osito, al que llamó "Recinto cerrado en el que se inyectan gases tóxicos para dar muerte colectiva a prisioneros o detenidos en los campos de concentración" que, al pesar varias toneladas, destrozaba el mobiliario de su casa.

Con el comienzo de las clases, Claudio pensó que sería una buena idea llevar su nuevo juguete al colegio para que lo vieran sus amigos. En el patio, solían enseñarse unos a otras cosas como cromos con jugadores de fútbol, colas de dragones muertos, huevos de dinosaurio o incluso una reproducción a escala de la médula espinal de Jorge Drexler. Claudio sacó su peluche de la mochila y en pocos segundos perecieron asfixiados los nueve millones de muchachos que lo acompañaban, incluido uno que ni siquiera podía hablar. El pobre chico empezó a llorar y a repetir las palabras que siempre decía cuando lloraba: "¡Ángeles Martín!, ¡Ángeles Martín! ¡Ángeles Martín!". Pero nadie acudió a consolar su llanto. Ni siquiera Dios.

Claudio fue castigado por sus padres a comerse una decena de relojes de pared y su único amigo, el oso de peluche, fue condenado a muerte por el Colegio Nacional de Arquitectos. Ya que era una cámara de gas, el juez consideró que la única forma lógica de ajusticiarlo sería la silla eléctrica: "¡Silla para cámara!" repetía emocionado al término de la sentencia, con la seguridad de que estaba haciendo algún tipo de rima profunda. Claudio lloró mucho por su amigo, y tanto lloró, que a su alrededor se formó un nuevo mar: el Océano Infinito, cuyas aguas tenían incluso el poder de ducharse así mismas a primera hora del día. El muchacho viajó sobre su cama sobre la corriente marina en busca de su peluche, mientras miles de ciudadanos perecían ahogados y las piscinas de verano se rebelaban totalmente inútiles. Finalmente, alcanzó la penitenciaría, un centro lúgubre llamado "Festival de Cine Erótico de Barcelona" (el alcaide pensó que con este nombre, los presos jamás intentarían huir), dentro de la cual irrumpió con toda su riada a cuestas, provocando que los vigilantes se apartaran a su paso. Antes de que el verdugo conectara la silla, el pequeño cogió en brazos a su único amigo y ambos huyeron sin prisa pero sin pausa. Sin embargo, el chaval cometió un tremendo error: besar a su amigo cuando ya lo tuvo a su lado, sobre la cama. El gas penetró en sus fosas nasales y los hombres pequeños que habitan en esta sustancia se agarraron a sus células y empezaron a fustigarlas. El "peluche" reía a carcajadas, mientras Claudio se inclinaba sobre sí mismo, con las manos en la tripa, mientras tosía y lloraba, escupiendo coágulos de sangre como quien tira al blanco.

Pero antes de caer derrotado, levantó la cabeza y miró a lo alto, hacia el cielo, a través de su pequeña ventana. Pudo contemplar, entonces, como su abuelita disparaba con un fusil de asalto a su amigo el gigantesco peluche-cámara, acabando con ella. La ancianita repetía una y otra vez "¿dónde está el botón de REC?" mientras disparaba sin parar. Una vez hubo muerto su amigo, su compañera, su amada… la abuelita se acercó y le dijo al oído "Era un lobo malo". Nada más decir esta frase, el Océano Infinito implosionó, los niños muertos resucitaron y Ángeles Martín fue elegida presidente de la ONU. Años más tarde, descubrió ser hermana de Ángel de Andrés.

Colorín, colorado, este cuento Claudio ha acabado.

Moraleja: Ingresa a tu abuela en un centro para la tercera edad o mátala, pues no sólo no te salvará de la muerte, sino que encima te hundirá antes de perecer. Como dijo la cantante del grupo Amaral en un discurso improvisado encima del caballo de la Plaza Mayor de Madrid "La abuela del SEÑOR OSCURO nos ayudará en nuestro magno propósito de acabar con él, pues en las manos del amor vilipendiado por el sortilegio gatuno, el vergel de los sin nombre perecerá repentinamente víctima del rayo de luz refulgente, convirtiendo a la religión única al manto de la humanidad, ungiéndolos con la bendición del Supremo Planeta. Aparte de esto, no considero que mi grupo esté evolucionando hacia ninguna parte".

Claudio Buenafuente Merín


Comentarios
Tony er probe
Thu, 16 June 2005, 11:32:50 pm

Simplemente de puta madre. Han habido un par de carcajeos de los impagables...

Claudio Buenafuente
Fri, 17 June 2005, 01:24:45 am

¡Cielo santo! Eva Amaral se metió ayer noche en mi ordenador y cambió la palabra "revelaban" por la incorrecta "rebelaban" con el fin de humillarme en este foro. Como ves, maldita cortesana, ni tu ni Marte conseguirán impidir que mi palabra se difunda. NO EN MI NOMBRE.

Lost in Las Vegas
Fri, 17 June 2005, 12:40:44 pm

Dios mío, la maldad de Eva Amaral no tiene límites. No parará hasta verle hundido en la miseria!. Menos mal que nos hemos dado cuenta.

magin
Fri, 17 June 2005, 01:41:18 pm

"En las celebraciones anteriores, Claudio solía recibir presentes tales como: como, siento, hablo o peleo,"

Sólo decir que sería conveniente que cuidarás más legibilidad entre viñetas.

Eva Amaral
Fri, 17 June 2005, 08:57:36 pm

¡MARTE es mi DIOS!

Kax.
Sat, 18 June 2005, 10:50:23 am

"Como", "siento", "hablo" y "peleo" son presentes... de indicativo. Es ABSOLUTAMENTE legible.

DePato
Sat, 18 June 2005, 01:52:40 pm

Señor Claudio Buenafuente, escribe mejores cuentos para niños que Madonna.
Y le admiro profundamente.

nadsat
Sat, 18 June 2005, 01:53:05 pm

Los relatos de Claudio Buenafuente son los mejores que ha tenido OjoDePez. ¡Siga así!

Venusino
Sun, 19 June 2005, 11:39:45 pm

He llorado de la emoción. A mí me ocurrió algo parecido en Venus, hace muchas lunas.

Soplón
Wed, 22 June 2005, 09:43:38 pm

http://claudiobuenafuente.com/

ComisarioGordon
Thu, 23 June 2005, 01:21:09 am

Me he estremecido y retorcido en la silla al leer esta trágicacomedia. Pero solo un poquito, ¿eh? No se le seuban los humos.

Ashley
Fri, 22 June 2007, 07:49:13 am

http://4566eaacff854692d215c19f8892f365-t.xlbmro.org a href="http://4566eaacff854692d215c19f8892f365-h.xlbmro.org"4566eaacff854692d215c19f8892f365/a [url]http://4566eaacff854692d215c19f8892f365-b1.xlbmro.org[/url] [url=http://4566eaacff854692d215c19f8892f365-b2.xlbmro.org]4566eaacff854692d215c19f8892f365[/url] [u]http://4566eaacff854692d215c19f8892f365-b3.xlbmro.org[/u] 02564f07df4f7f30c664742ee44edb7d


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