Aquí! -->

OJODEPEZ Nº25

Bueno, pues aquí estamos otra vez más con un nuevo número de rima fácil, y para colmo, en esta ocasión en Ojodepez tratamos el peliagudo y siempre polémico tema del arte. En realidad no es un tema peliagudo, ni polémico (la mayoría de las veces, mientras no haya desnudos de por medio) pero debería serlo, porque al fin y al cabo el arte es una manera de expresar lo que las personas llevan dentro, es una manera de expresar sentimientos y sensaciones, así que... seamos peliagudos y polémicos.

¿Qué es el arte? Buena pregunta, porque no es como preguntar ¿Qué es el Ziritione? o ¿Qué es el rigor político?, que todo el mundo sabe que son cosas que no existen, el arte existe, lo que pasa es que definirlo es tan difícil como puede ser definir el concepto del super-yo en las tribus del Matto Grosso o la teoría subatómica de generación de antimateria a partir de cogollos de Tudela. Según la Real Academia Española de la Lengua encontramos definiciones como "Virtud, disposición y habilidad para hacer algo" o "Manifestación de la actividad humana mediante la cual se expresa una visión personal y desinteresada que interpreta lo real o imaginado con recursos plásticos, lingüísticos o sonoros", si bien es esta última acepción la que más parece ajustarse a lo que uno entiende por el arte, se podría decir que un diccionario no sabe de arte, ¿cómo va a saber de arte si no es más que un libro? Y es que el arte se lleva dentro de uno mismo, nadie puede describirlo con palabras, simplemente se tiene que sentir, como una colleja a traición, verla no la ves, pero no veas si se siente.

En la mayoría de los casos la vida del artista no es igual de bonita que su arte (a menos que en tu familia haya mecenas o que te vendas barato, entiéndalo cada uno como quiera), aunque también es verdad que no siempre los artistas hacen cosas bonitas, hay algunos que mejor estarían en casa encerrados en el armario (no me malinterpreten) o perdidos en medio del desierto que publicando sus obras. El artista sufre, el artista tiene que dejarlo todo por su obra y malvivir hasta que se le es reconocido su arte, cosa que, normalmente, no ocurre a lo largo de la vida del artista, suele ser tras su muerte, a menos que tengas ricitos y sepas girar sobre tu pierna más de dos veces seguidas sin caerte, aunque claro, ya no sabemos si eso es arte. Y es que el arte por si mismo no da de comer, muchos son los artistas que venden sus poesías, sus dibujos o sus composiciones en el metro o en el autobus por la voluntad y sólo unos pocos son los que salen hacia delante con una sonrisa en la boca (a saber que hicieron con ella). Es en general, otro dato más de la injusticia en el mundo.

Llegados a este punto, lo único que podemos hacer es maldecir al mundo por ser injusto, maldecir al mundo por existir, maldecir al mundo por ser mundo, maldecir a los aviones por hacer ruido mientras duermes y empezar a crear. Pero sin forzar, hay que crear sin forzar, porque así el arte fluye solo. La verdad es que, seamos realistas, fluya o no fluya, nadie va a pagar por lo que hago, así que para que me voy a comer la cabeza. Ahora mismo me voy a casa, mancho una sábana con dos pegotes de pintura azul y un buen brochazo de pintura verde y a ver a quién puedo sablear.

Fdo. Un artista frustrado.

P.D. Los editoriales no se firman.

P.D.2. Ya lo sabía

P.D.3. Ah, vale.