OJODEPEZ Nº22

CAPÍTULO XXII: DONDE SE CUENTA SOBRE UNOS HIDALGOS DE DUDOSA REPUTACIÓN Y UN LIBELO DE CURIOSOS CONTENIDOS

"En un lugar de la red de cuyo nombre no quiero acordarme (aunque sé perfectamente que se trata de www.ojodepez-fanzine.net ), no ha mucho tiempo que vivían una serie de pintamonas de los de lápiz mordisqueado, goma de borrar erosionada por el uso, ordenador que tira p´alante como puede y una conexión decentilla, sin pretensiones. El deber que voluntariamente (o eso dicen) habían contraído estos modernos paladines del grabado les conducía a razón de dos veces por mes a confeccionar una pequeña obra que deleitase el gusto de los sus semejantes. Aunque las ofensas también estaban a la orden del día, y no pocos comentarios terminaban en feroz duelo dialéctico. Este clima artístico, algunas veces enturbiado por las reacciones de los humanos creadores (o eso dicen también), proporcionó un panfleto, llamado en aquestos lares fanzine, que llegó hasta su vigésimo segunda entrega con felices resultados."

No podía faltar en este año de conmemoración un especial dedicado a esa figura universal de la literatura que es Don Quijote. Es nuestra intención, como la del Caballero de la Triste Figura, el recrear sus pupilas con un mundo ficticio, a veces grotesco, a veces hilarante, pero siempre irreal. Es la evasión lo que buscamos muchas veces en un mundo que nos agobia con mil preocupaciones, que nos impone cómo hemos de vivir, cómo hemos de trabajar, incluso cómo tenemos que vestir. Quizá no podamos huir, como tampoco pudo hacerlo aquel hidalgo, de la cruda realidad, pero, al menos por un rato, la haremos más amena viajando por las electrónicas páginas de este fanzine, mirando muy fijamente al Ojo del Pez y dejándonos llevar por su inquietante mirada libre de parpadeos.

Así que, viajen con nosotros, como decía aquella canción, a través del sendero de las creaciones de los ingeniosos "hijos de algo" (y no es un insulto) que, lápiz en mano, han dispuesto pequeñas aventuras basadas en lo que nos ocurre cada día, pero mezcladas con esa imaginación que les caracteriza (eso dicen también). De este modo, los molinos les parecerán gigantes, los rebaños ejércitos y el mundo un buen lugar para vivir. ¡Vamos, todos! Dejen de leer estas florituras y adéntrense de una vez en estas vidas escasamente ejemplares del tebeo mientras cantan a coro:
¡Sanchooooo, Quijote! ¡Quijoteeeeeee, Sancho!

Fdo. Sociedad de Damnificados por la Realidad.