Para un fanzine, llegar al número 18 es un momento muy especial: significa que ha alcanzado la mayoría de edad, así que ya puede ir a comprar alcohol y tabaco, conducir un coche o mantener relaciones sexuales. Y especial tras especial, monográfico tras monográfico, ODP se ha venido consolidando como uno de los sitios web dedicados a la creación de cómics que se actualiza más a menudo y que, a la vez, aglutina los contenidos más diversos. Y todo ello es fruto del trabajo de una plantilla de autores de variada (y dudosa) procedencia, y de la ardua labor técnica de los webmasters.
Pero no le llevemos la contraria al Sr. Lobo... Como iba diciendo, es precisamente en este número cuando ODP se marca un Especial Crimen. ¡Y con todas las consecuencias pues, con esta madurez recién adquirida, cualquier infracción nos conduciría, no ya a un centro de menores, sino a la mismísima prisión de Alcalá Meco!
Thomas de Quincey, en su librito titulado El asesinato considerado como una de las bellas artes, aseguraba que la acción delictiva resulta más meritoria si, en lugar de perpetrarse en un callejón oscuro a altas horas de la noche, se lleva a cabo a plena luz del día, a ser posible en una plaza céntrica y atestada de gente. Asimismo, el escritor abogaba por una ejecución limpia y por el empleo de un arma de precisión, nada de derramamientos gratuitos de sangre (insistimos: Tarantinos, absténganse).
A continuación comprobaremos si los colaboradores de ODP se adscriben a este tratado de buenas maneras o no, puesto que la tradición de los editoriales a ciegas no nos permite aventurar lo más mínimo. Sin embargo, conociendo la depravación del personal que nos rodea, a buen seguro que nos encontramos ante la Enciclopedia Ilustrada del Crimen que los lectores (esos seres sin rostro que hacen comentarios bajo pseudónimo) estaban aguardando.
Anudad vuestras sotanas, porque se avecinan aberrantes transgresiones de la mano de los personajes más carismáticos de este fanzine. Después de echarles un vistazo tendréis la misma sensación que cuando abandonasteis el hermoso mundo de la infancia para ingresar en la edad adulta: un sabor agridulce y una lagrimita de nostalgia, porque ya nada volverá a ser lo mismo. ¡Y de propina para los más fieles, la esperadísima secuela de Terror Quack!
Fdo. los editoriales no se firman.